Opinión sobre la Discapacidad en México

Opinión sobre la Discapacidad en México
Grupo de conversación
Los Grupos de conversación son equipos de entre cuatro y seis alumnos que se forman de manera rápida y extemporánea para responder a cuestiones relacionadas con la asignatura. Cada grupo puede responder a una o más preguntas; todos los grupos pueden comentar la misma o distintas cuestiones. El diálogo es informal y los alumnos no tienen por qué llegar a un consenso, sino únicamente intercambiar ideas.
Por regla general, los Grupos de conversación sirven para preparar el diálogo de toda la clase. Son eficaces para generar información e ideas en poco tiempo. Al dividir el aula en pequeños grupos, son más los estudiantes que tienen oportunidad de expresar sus pensamientos. Como los alumnos han tenido ocasión de practicar sus comentarios y de aumentar el repertorio de ideas en el grupo de conversación, el diálogo de toda la clase que vaya a continuación suele ser más rico y participativo.



Estudiantes de la universidad pública de la ciudad platican sobre las discapacidades en méxico desde su punto de vista; a lo que ellos concluyeron:

La historia de la humanidad ha visto pasar decenas de concepciones equívocas sobre la discapacidad centradas en dos errores.
El primero ha sido homologar a la discapacidad con incapacidad o enfermedad, mientras que el segundo error histórico ha sido creer que la dificultad para la inclusión plena en la sociedad que tiene una persona con discapacidad radica en las limitaciones motrices, intelectuales, sensoriales o psicosociales, cuando en realidad radica en el entorno y las actitudes de una sociedad que desde hace siglos hemos diseñado solo para quienes no tenemos discapacidad.

Esto lo comprobamos al ver a una persona con discapacidad en un ambiente inclusivo, accesible, de derechos, en donde logra participar, desarrollarse, crecer. El problema no son las limitaciones personales, sino una sociedad que excluye, teme, menosprecia, sobreprotege o rechaza la discapacidad. El problema y el reto son entonces colectivos, es nuestro, es plural.

Pareciera que no sabemos que este país garantiza el acceso a la educación básica, pero que en las primarias no se garantiza que las niñas y niños con discapacidad puedan ir al baño, o los docentes sepan conducir aulas diversificadas. O que no se conozcan los indicadores de desarrollo humano que demuestran que la discapacidad empobrece y la pobreza discapacita. O que no se cuente con el dato del costo de excluir de la actividad productiva a millones de personas con discapacidad en edad económicamente activa. O que se ignore que tener algún tipo de discapacidad pone a las mujeres en los peores escenarios en todos los aspectos de la vida, y multiplica la discriminación y la exclusión.

Las barreras que tienen que sortear en México las personas con discapacidad —desde que nacen hasta que mueren y en todos los aspectos— son similares a las que tienen ante sí muchos otros grupos de población: los no heterosexuales, los no mestizos, los no adultos (niños o niñas, jóvenes o adultos mayores), los que no tienen recursos, los de apariencia "no convencional", los que no pertenecen a mayorías religiosas o políticas.

Lo que falta es eliminar las barreras, los obstáculos, los estereotipos, los conceptos erróneos que conducen a decisiones y políticas erróneas. Eliminar barreras creadas por la omisión de las responsabilidades, como el no considerar el impacto que tiene la desigualdad y la exclusión cotidiana de millones de personas como parte de la agenda de grandes problemas nacionales.

La barrera de una sociedad pasiva, consentidora de la exclusión, que ha asumido como normal la anormalidad, o el intento continúo de tratar por igual a los desiguales, y ahondar con ello la desigualdad. La barrera de la preocupación de que se vean las obras, pero no de garantizar derechos.


Eliminar barreras es una responsabilidad común. 

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